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Cadena 3

Literatura infantil

Tres libros para niños que tratan temas "de adultos"

La forma de escribir para los más pequeños se fue problematizando: mientras en el siglo pasado pregonaba su potencial didáctico, las relecturas críticas orientan hacia obras sin tabúes: filosofía, guerra y más.

27/09/2021 | 07:05

La producción editorial orientada a los niños alienta cada vez más a la creación de libros que abordan temas complejos, como las novedades de Federico Lorenz sobre Malvinas, Matías Moscardi sobre Deleuze y Pablo Bernasconi, que acerca cómo las ideas pueden ser motores para mover el mundo. 

La forma de leer y escribir para los niños fueron cambiando y se fue problematizando: mientras en el siglo pasado la literatura infantil pregonaba su potencial didáctico, las relecturas críticas orientan hacia obras sin tabúes como espacios creativos y de libertad.

En ese sentido, el poeta y ensayista Matías Moscardi, autor de "¡El gran Deleuze! Para pequeñas máquinas infantes" (Beatriz Viterbo), explica que su libro busca unir "el concepto filosófico con el juego". 

En este sentido, el autor basándose en la posición crítica de César Aira, considera que no debería haber una separación tácita entre los dominios de la infancia y de la vida adulta". 

Pero ¿cómo volver dinámica la filosofía? Para Moscardi, lo primordial es deshacerse del que "los de la filosofía son aprehensibles solo y exclusivamente en términos intelectuales". 

"Los conceptos deleuzianos piden a gritos ser experimentados. Son propositivos", indicó. En este punto, y como ocurre en el libro, "hasta la pregunta más tonta es una gran pregunta filosófica, porque si la tomamos en serio y la asumimos hasta sus últimas consecuencias, cualquier pregunta puede sacarle brillo a la filosofía en todo su esplendor. Diría incluso que la filosofía es eso: asumir cualquier pregunta hasta sus últimas consecuencias"

Federico Lorenz, docente, investigador y especialista en Malvinas y Atlántico Sur, también se suma a la misma línea, con "Postales desde Malvinas" (Norma), un diario de viaje escrito desde la mirada de un niño escrito y en clave poética y curiosa sobre las islas, desde la geografía, su historia, sus disputas y sus habitantes. 

El desafío de este libro, según el autor, fue "resistir, a veces, al adulto que quería volver a su edad y su experiencia de vida mientras el viajero-niño escribía".

"No fue un desafío en cuanto a dificultades con el registro de escritura, sino más bien de autocontrol en el sentido de que es un tema que me apasiona, un lugar bellísimo, y a la vez atravesado por una cantidad de sensibilidades e historias, que, precisamente, no son las de los más chicos. El desafío fue volver a ubicarme en las formas del asombro que este tiene en la infancia; pensar qué cosas me llamaban la atención cuando visitaba un museo, un nuevo lugar, o escuchaba a un adulto", destacó Lorenz.

El objetivo de escribir un libro de Malvinas para las infancias, lejos querer adoctrinar, busca dejar abierta una puerta y no reducirse a transmitir mandatos". 

"Quería que sintieran mi amor por un lugar, pero no que lo amaran vicariamente, y sin ningún tipo de dogma asociado; quería que conocieran una forma de acercarse al mundo, sin que sea la única, ni siquiera la mejor, sino la mía", expresó al escritor.  

¿Cómo lograr algo tan complejo? En su opinión, "los más chicos, con sus preguntas, con sus planteos, son el mejor antídoto contra los binarismos. Y creo que eso se logra si uno se expone, si el lector u oyente detecta honestidad intelectual, compromiso con lo que uno está contando. En ese sentido, para mí escribir nunca es un artificio, es una manera de vivir, de decir, ´este soy yo, aquí estoy´".

El ilustrador y autor Pablo Bernasconi sacó este mes el libro álbum "Para mover el mundo" (Fondo de Cultura Económica), donde construye puentes entre conceptos complejos usando como guía la premisa de Arquímedes: "Denme un punto de apoyo y moveré el mundo". "El cruce de sentidos es casi mecánico (como lo es la palanca) y eso se vuelve internamente muy potente", expresó Bernasconi. 

Bernasconi cuenta que para este trabajo volvió a poner en práctica su "confianza sobre el vehículo metafórico como transmisor gentil de ideas", donde "los niveles de comprensión se expanden y apoyan ante la arquitectura conceptual que supone un desafío así".

En "Para mover el mundo", la concepción radica de pensamientos y convicciones del autor sobre cierto funcionamiento ideal de la sociedad. Para Bernasconi, el secreto está en expandir y potenciar éste sentido a través de la metáfora, de las analogías, de las paradojas, que permiten perspectivas mucho más directas y memorables".

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