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Cadena 3

A 26 años de la tragedia

La mujer que le puso nombre al atentado en Río Tercero

Ana Gritti fue la única querellante de la causa penal por las explosiones en la Fábrica Militar. Falleció en 2011, pero dejó su legado en su libro “Río Tercero, un crimen sin nombre…publicado”, de la Editorial Dunken. 

03/11/2021 | 07:30

Ana Gritti fue la única querellante de la causa penal por las explosiones en la Fábrica Militar, de Río Tercero. Falleció en 2011, pero dejó su legado en la lucha del reconocimiento de las víctimas de atentado en su libro “Río Tercero, un crimen sin nombre…publicado”, de la Editorial Dunken.

El libro, publicado en 2004, repasa la investigación de quien fue presidenta de la Federación de Colegios de Abogados y del Colegio de Abogados de Río Tercero en relación a las causas de las explosiones en Fábrica Militar, en que perdió la vida su esposo, Hoder Dalmasso y da cuenta de su lucha contra un poder político y militar que quería presentar la tragedia como un desgraciado accidente.

El libro compone un resumen ordenado de la causa judicial de las explosiones desde noviembre de 1995, cuando la historia oficial imponía la hipótesis del "accidente", hasta diciembre de 2003, cuando, tras ocho largos años de trabajo incesante, se concluyó que 'tanto la iniciación del primer fuego en el tambor con trotyl, el sorpresivo y vigoroso incendio del resto de los tambores con el mismo explosivo y las explosiones simultáneas, fueron intencionales, organizadas con conocimiento sobre explosivos y el efecto de las detonaciones.

Para Gritti era vital que se conociera la verdad sobre la tragedia y que los responsables fueran reconocidos con nombre y apellido: “Conocemos bien la verdad, pero habrá que unir letras para formar nombres y así poder publicarlos. Para que, lo que un día no tuvo nombre. pueda tener un nombre, conocido y publicado", expresó en su momento la autora.

"Cuando el 3 de noviembre de 1995 se producen las explosiones en la Fábrica Militar de Río Tercero, como consecuencia de las que fallece mi marido, las dudas que me generaron las hipótesis 'accidentales' del suceso que se ventilaron desde los primeros momentos públicamente y en los Tribunales Federales después, me convencieron que debía trabajar por el esclarecimiento del hecho, por la obtención de la 'verdad real' de los sucesos. Ello porque tenía la intuición de que el 'accidente' nunca había acaecido, sino que la tragedia era producto de un hecho intencional", dijo en otro libro del que fue protagonista, “Mujeres que hacen historia”, editado por la Unión de Mujeres de la Argentina.

“Coca”, como se la conocía, fue una mujer de fuerte temperamento, de lúcida retórica y aguerrida por sus ideales. No cabía ser de otra forma: durante 16 años luchó para que los responsables del atentado fueran imputados y juzgados. 

"Siempre entendimos que lo de Río Tercero fue un hecho intencional y a medida que avanzamos, con las pruebas y la Pericia Técnica, se determinó que fue un atentado", afirmó en su momento la letrada. 

"Perdí en él a mi esposo y comencé en una lucha que nunca había imaginado poder dar. Pero pudimos demostrar al país y al mundo que las explosiones del 3 de noviembre de 1995 en la Fábrica Militar de Río Tercero fueron programadas, preparadas y ejecutadas intencionalmente por expertos. Logramos la imputación como coautores a siete personas, incluyendo al ex presidente de la Nación, el doctor Menem", manifestó. 

Gritti nunca llegó a ver el resultado de su trabajo, pero gracias a su tesón, en 2014 los cuatro militares condenados recibieron penas de entre diez y trece años por la voladura, luego de que se probara que las explosiones fueron intencionales para ocultar las maniobras de ventas ilegales de armas de esos años.

Tras su fallecimiento, su legado fue recogido por sus hijas, de la mano del abogado Aukha Barbero.  

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