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Cadena 3

Polémico libro

El libro de Grabois que promete ser “la solución final a los planeros”

Con ironía y agudeza, el dirigente social dedica su libro a sus enemigos y les escribe a sus detractores, con quienes asegura compartir el sueño de que se agote el “atraso de la república”.  

29/07/2022 | 06:30

Juan Grabois llega con su nuevo libro "Los Peores", que llegará a las librerías en los próximos días, y que propone un plan económico que, según el dirigente soial, será "la solución final" a lo "planeros". 

“Dedicado con amor a nuestros enemigos”, dice Juan Grabois en el libro de casi 300 páginas que publica a través del sello Sudamericana. 

En este libro, el referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) propone un plan con cinco puntos que, según su criterio, pueden aplicarse en cinco años para “desvanecer el subdesarrollo argentino”. 

“Tenemos un plan magistral para nuestra propia extinción, porque somos tan vagos que estamos cansados de nuestro propio trabajo como gerentes de la pobreza, y somos tan violentos como para pregonar nuestra autodestrucción. (...) Es barato, progresivo y tiene una cantidad importante de beneficios adicionales: no solo constituye la solución final a nuestro estatus de planeros, sino que además erradica ocupas, vagos, pibes chorros y deja sin trabajo a los CEO de la pobreza”, escribió el dirigente en el adelanto que reveló Infobae.  

Su libro es, sobre todo, una defensa de todos quienes entran en ese colectivo que el autor llama Los Peores y explica su programa político-económico para quien quiera proponerlo en campaña. La iniciativa, por ejemplo, incluye mudar la Capital Federal para que ya no haya piquetes en la 9 de Julio, ni marchas en la Plaza de Mayo y porque “los políticos tendrían que disfrutar de la experiencia existencial de despojarse de algunos de sus privilegios”.

Un fragmento de Los Peores 

Estimado detractor 

Nosotros, Los Peores, tenemos un plan. No me refiero al plan estilo “plan trabajar”; de esos tenemos muchos, más o menos 1,2 millones… Repartirlos como caramelos de clonazepam fue la forma que aplicaron los sucesivos gobiernos más o menos groseramente para contener al núcleo duro de la pobreza de eventuales revueltas y comprar en cuotas la paz social. Algunos de nosotros logramos transformar esa mecánica perversa en un refugio de esperanza colectiva para millones, pero esa es otra historia... volvamos al plan. 

Digo que tenemos un plan magistral para nuestra propia extinción, porque somos tan vagos que estamos cansados de nuestro propio trabajo como gerentes de la pobreza, y somos tan violentos como para pregonar nuestra autodestrucción. Es un plan sencillo, como nosotros, pero agota las causas de nuestro surgimiento y, por lo tanto, ese gran factor de atraso de la república; nos desvaneceríamos, y con nosotros el subdesarrollo argentino. ¡Tu sueño! Por el que se han gastado ríos de tinta y te has hecho tanta mala sangre… Y aunque no lo sepas, nosotros tenemos, por distintos motivos, un sueño parecido. Siempre odiamos las causas de nuestra emergencia y estamos hartos de nuestra existencia, al menos, nuestra existencia tal como la conocemos hoy… porque lo que hoy es una dura resistencia frente a la exclusión social, una situación que no elegimos, esta existencia puede también metamorfosearse y abrir un horizonte de felicidad para millones.

Pero volvamos al plan de extinción voluntario. Es barato, progresivo y tiene una cantidad importante de beneficios adicionales: no solo constituye la solución final a nuestro estatus de planeros, sino que además erradica ocupas, vagos, pibes chorros y deja sin trabajo a los CEO de la pobreza. Además, se encuadra en la Constitución y en leyes actualmente existentes, y está inscrito en el pensamiento de los fundadores y los filósofos de la gran nación del norte, como Thomas Jefferson y John Rawls, también de nuestra patria niña, como Alberdi y Sarmiento, por lo que no se requeriría de ninguna gran innovación populista, comunista, castrochavista ni peronista. Se trata, simplemente, de cumplir la ley positiva y tener un poco de sentido común.

Somos tan vagos que estamos cansados de nuestro propio trabajo como gerentes de la pobreza, y somos tan violentos como para pregonar nuestra autodestrucción. 

El núcleo de este maravilloso plan consiste en cinco sencillos puntos, concretos y medibles, que pueden cumplimentarse en cinco años de trabajo consecuente —con otros cinco de prórroga por si acaso sus ejecutores no cuentan con la eficiencia necesaria—. Es un plan para el desarrollo integral de una Argentina humana y federal, un plan plurianual como el que pide el Fondo Monetario Internacional, pero mucho más económico, sustentable y con un impacto social positivo, tanto para nosotros como para vos. Un típico caso de win-win (todos ganamos), a diferencia del otro plan plurianual, ese que se firmó con el Fondo Monetario Internacional y que todos sabemos inviable, que es un típico caso de win-lose (ellos ganan, el resto perdemos).

Los cinco puntos serían los siguientes:

Techo: Garantizar un lote para cada familia urbana mediante los mecanismos previstos en la Constitución Nacional y establecer un cronograma federal presupuestado de urbanización de barrios populares conforme a la Ley 27.453.

Tierra: Garantizar una chacra propia para cada una de las aproximadamente cincuenta mil familias rurales sin tierra mediante los mecanismos previstos en la Constitución Nacional y el reconocimiento de la propiedad comunitaria campesino-indígena para las mil setecientas cincuenta comunidades existentes, conforme lo establece la Ley 26.160.

Trabajo: Garantizar el Salario Básico Universal para trabajadores sin ingresos registrados y la institucionalización de los de la economía popular organizada, conforme las leyes 27.345, artículos 2, 3, 6; resolución 509/20; 118/21-MTEySS, y 285/20-MDS y cc.

Educación: Garantizar que la totalidad de los jóvenes en edad escolar vayan a la escuela y tengan clase todos los días con una calidad educativa razonable, so pena de expulsión de las autoridades responsables ante incumplimiento de este mandato, que debe estar por encima de cualquier mezquindad política, presupuestaria o sindical.

Ambiente: Garantizar la prohibición de desmontes, de megaminería contaminante, de destrucción de humedales, de fumigación sobre pueblos, de emisión de efluentes industriales en cursos de agua, de colocación irrestricta de envases no sustentables y otras actividades ecocidas, que en caso de duda deberán ser sometidas a consulta popular vinculante.

El costo total del plan es de aproximadamente el 3% del PBI el primer año y el 1,5% los subsiguientes. Claro que, si se redistribuyeran las partidas superfluas y se acomodara el régimen tributario, sería gratuito para el 99% de los contribuyentes. Considérenlo.

Apto para usarlo en campaña, parcial o totalmente, por cualquier partido que se sienta interpelado.

PD: Como reaseguro de que, además de la extinción de Los Peores, cualquier rebrote tendría serias dificultades para reanudar la actividad piqueteante en la Avenida 9 de Julio o en las inmediaciones de Plaza de Mayo, como sexta medida se propone el traslado de la Capital Federal a un hermoso punto desolado del país —señalado en el mapa de página 17—, en la frontera entre el norte de Santa Fe, el sur del Chaco y el este de Santiago del Estero, lo cual evitaría a los automovilistas las grandes congestiones de tránsito, donde además los políticos tendrían que disfrutar de la experiencia existencial de despojarse de algunos de sus privilegios. 

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