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Reconocimiento

Rescatan el trabajo perdido de las editoras de Shakespeare

El trabajo perdido de las editoras del escritor se recuperará en un nuevo libro que busca revertir la historia de una obra marcada por la influencia de editores y críticos hombres. 

10/12/2021 | 07:00

Un sigo y medio después de que un crítico anónimo revisara la edición ilustrada de Charles y Mary Cowden Clarke de las obras de William Shakespeare en 1869 y acusara sin argumentos a Mary de innumerables errores y mutilaciones, el trabajo perdido de las editoras del escritor se recuperará en un nuevo libro que busca revertir la historia de una obra marcada por la influencia de editores y críticos hombres.

Para cumplir con ese objetivo histórico y literario, la académica Molly Yarn revisó los archivos de bibliotecas y universidades y los registros gubernamentales y, tras esa ardua investigación, publicó "Las mujeres que editaron a Shakespeare" en la editorial de la Universidad de Cambridge.

Para descubrir la contribución que las mujeres han hecho a la erudición de Shakespeare, revisó cartas, diarios, contratos, libros de contabilidad y testamentos

"Subestimé enormemente cuántos documentos de editoras encontraría. Sabía de unas 20, y probablemente habría sido feliz con 30 o 35. Obviamente encontré más de lo que esperaba", dijo Yarn, en el marco de una entrevista con The Guardian, sobre los resultados de la investigación en la que incluyo a 69 editoras aunque acepta que dejó a muchas afuera por cuestiones técnicas.

Yarn destacó el trabajo de Clara Longworth de Chambrun, quien editó una edición de 1913 de los sonetos y resaltó, más allá de su trabajo, su valentía: "Obtuvo su doctorado en la Sorbona a los 48 años y fue una de las fundadoras de la Biblioteca Estadounidense en París, que ayudó a mantener abierta durante la ocupación nazi. Al principio, cuando las regulaciones nazis prohibieron a los judíos ingresar a la biblioteca, la condesa y el personal entregaron libros en mano a los suscriptores judíos ", dice Yarn.

La investigadora atribuye su interés por el tema a su ex profesora Ann Thompson. “Durante los años 80 y 90, Ann fue una de las primeras en señalar la brecha de género que existía en la edición de Shakespeare y articuló los principios que llevaron a pensar una edición feminista de sus textos”, dice Yarn, quien cree que el campo de la edición de Shakespeare se amplió en los últimos años. 

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